miércoles, 27 de junio de 2012

El Gato Sin Ojos.

“Escribo porque no tengo nada mejor que hacer, porque necesito que sepan la verdad y porque es lo único que él me deja hacer.
Lo que ocurrió es tan bizarro, paranormal e ilógico que no podría imaginar que mucha gente crea lo que estoy por contar. Soy un escritor de una editorial muy exigente, justo había terminado una buen libro de auto superación, pero tenía errores y me habían obligado a corregirlos para entregarlo de nuevo una semana después.
Siempre fui un amante de los animales y no estoy en mi ciudad natal, vine porque en esta ciudad esta el plantel principal de la editorial, solo estoy de viaje y vengo de lejos, no pude traer mis mascotas por lo largo del viaje, estoy en un pequeño departamento sin compañía, iba directo a una tienda de mascotas para conseguir un compañero temporal, y no sentirme solo mientras estaba encerrado arreglando los pequeños errores del libro
Camino hacia el lugar me tope con un gato que no tenía ojos. Extrañamente no me dio miedo, incluso me dio lástima, así que decidí tomarlo. Justo ahora me arrepiento de haberlo hecho.
Lo llevé a revisar a con un veterinario para ver que no tuviera algo grave, solo tenía una pequeña infección en la pierna, pero apenas estaba emergiendo, así que fue fácil erradicarla. En la sala del veterinario era fácil notar que yo era el único al que no le daba asco la situación del gato, nunca le puse nombre, tanto por que no me dio tiempo, como que todavía no me quería encariñar tanto con el.
Una vez en casa lo dejé que jugara libre por el apartamento. A pesar de estar ciego parecía saber exactamente donde estaba y como moverse por el lugar, no me pareció extraño, solo pensaba en lo prepotente que se habría de sentir el pobre animal.
Mientras él jugaba, yo comencé a corregir los primeros errores del libro en mi laptop. Inmediatamente me fui a dormir, todo normal, fue a la mañana siguiente cuando todo comenzó.
Créanme o no, cuando desperté, había frente a mi (yo volteando directamente al techo) un hombre viéndome a los ojos, parado a un lado de mi cama, o eso creía que hacía, pues ese hombre no tenia ojos con que verme, solo veía un par de cuencas vacías. Grité como cualquier persona normal lo haría, estaba paralizado, en eso el hombre se deja caer al piso para andar a cuatro patas, se acurruca en una esquina, saca de su bolsa una libreta con una pluma y comienza a escribir.
Tuve la fuerza de levantar la cabeza, el hombre no reaccionó, poco a poco me levanté, aprovechando lo concentrado que estaba él en su libreta, me acerqué a la puerta y la intenté abrir. Tenía algo abajo que lo atoraba; intenté sacarlo, cada vez con más desesperación y sin ningún efecto positivo. Me acerqué a la ventana, estaba tapizada de mucho papel de libreta, era la base en la que había comenzado a escribir mi libro, apenas pocos rayos de luz entraban, lo suficiente para iluminar la habitación. Intenté quitarlos pero parecían estar perfectamente aferrados a la ventana, la golpeé sin un buen resultado.
Volteé y desde su esquina el hombre me estaba observando fijamente, con la fuerte oscuridad interna de sus ojos. Con mucho miedo y temblando demasiado me esforcé en preguntarle: “¿quien eres?, ¿qué quieres de mi?” recibí un fuerte maúllo a cambio, me hizo pensar un poco y busqué un poco en el cuarto, aun temblando y con su mirada inexistente, fija y penetrante encima de mi. No veía al gato ciego en ningún lado; entonces lo noté: aquello que tanto me observaba era mi gato
Al notar que me había dado cuenta de lo que ocurría, el se me acercó, yo desesperado intentaba alejarme de el en vano, y se arrulló conmigo ronroneando, a estas alturas yo estaba a punto de llorar. Cuando vi que se durmió, intenté pensar alguna solución, en ese momento no pude hacer nada, pues si me movía seguro el se despertaría, sin saber como ni porqué, caí dormido.
Desperté y el estaba de nuevo en su esquina escribiendo en su pequeña libreta, esta vez volteando hacia mi varias veces para luego continuar escribiendo en su libreta, me levanté, esta vez con mas confianza porque noté que él no planeaba hacerme daño. Me dió hambre, entonces volvió el pánico de nuevo, estaba encerrado en mi propia habitación, no podía salir a la cocina, no tenía que comer. Mientras pensaba esto escuché un pequeño crujido, era el estómago del gato: los dos volteamos al mismo punto, su panza, luego él me volteó a ver a mí, sin nada que hacer, y yo con los nervios de punta por su mirada oscura tan penetrante le dije un poco tartamudo: “no puedo salir a la cocina, solo si me dejas salir podremos comer” al oir esto me observó por dos segundos más y volvió a su libreta, pensé y busqué soluciones, no había ninguna, estaba y sigo encerrado aquí, con él.
Solo pude pensar en una cosa, en un solo plan: que me rescataran, en menos de una semana la editorial notaría que no aparecí, intentarían contactarme, no respondería, hablarían a la policía e irrumpirían aquí, si el gato pudo volverse humano, o humanoide, o lo que quiera que sea eso, podrá volver a lo que antes fue, entonces parecerá que simplemente me encerré yo solo aquí, y el gato saldrá inocente y atrapará a alguien más. En este momento comienzo a escribir esto, para que cuando entren aquí y me vean muerto de hambre, lean esto y se encarguen del maldito gato.
Han pasado tres días de lo último que escribí, muero de hambre y parece ser que él también, pero no hace nada, sigue escribiendo, sigue observándome, pareciera que me analiza, soy su experimento, soy su muñeco de prueba, ¿Qué quiere de mi?, ¿por qué hace esto?, ¿no fui al único al que se lo ha hecho?, quiero salir de aquí, quiero que ese gato se aleje de mi, no le puedo hacer nada, no cambiaría nada, seguiré atrapado aquí si lo mato, debo seguir su juego, terminar su prueba, quizás así me deje salir, quizás así quede en libertad, solo debo esperar, dejarlo a él terminar, no preocuparme y seguir tranquilo, estoy al borde de la locura, ayuda por favor, AYUDA, AYÚDENME, NO QUIERO SEGUIR AQUÍ, AYUDA!”

Texto encontrado junto a un cuerpo dentro del departamento, el cuerpo se encontró en la cama, sobre él un gato negro y sin ojos. Al cuerpo le faltaban partes de su piel, debajo de las manos habían restos de carne, y lo más espeluznante, parecía que alguien le había arrancado los ojos. Los policías antes de leer esto creían que el estrés había llevado al escritor al borde de la locura, para encerrarse el solo y alimentar a su gato y el mismo con su propia carne, el diario encontrado a un lado del cadáver dio a entender otra cosa. En cuanto los policías entraron al cuarto el gato volteó y los miró con la profunda oscuridad de sus cuencas vacías. Miró fijo a uno de los policías ahí presentes y extrañamente ese fue el único al que el pánico no poseyó, tomó al gato entre sus brazos mientras registraban el lugar. Al irse todos, y antes de que alguien pudiera leer el diario, ese policía se fue directo a su casa con el felino. Desde hace 4 días no se tienen noticias de él ni de su familia.”


sábado, 16 de junio de 2012

La Anciana del Dedo Largo.

Sabido es por cualquier conductor profesional
Que a cierta hora comienza a reinar lo sobrenatural
Hay una hora, y un recorrido que los autobuses evitan
Pues no exagero con decir que está en juego la vida

Dicen que existe un lugar en la ciudad
Que a determinada hora los autobuses quieren evitar
Sucede de noche, bien tarde por la madrugada
A la hora de duendes, gnomos y hadas
Cuando el conductor observa que ya no hay pasajeros
Comienza su martirio, de nada sirven sus ruegos
Un sudor frío recorre su espalda
Mientras a toda velocidad regresa a su morada

De pronto y sin aviso tocan su hombro
Un susurro en su oído: “aquí me bajo, deténgase pronto”
El conductor no lo puede creer
Estaba solo, no había pasajeros con él
Lentamente se da vuelta para ver de quien se trata
Y al fondo, bien lejos una anciana se encuentra parada
El pobre hombre temblando abre la puerta de atrás
La extraña mujer sonríe y comienza a bajar

Bajo la pálida luna el autobús continúa su camino
El conductor arriba reflexiona lo acontecido
Sus colegas tenían razón, el mito es exacto
Pobre hombre, conoció a la anciana… del dedo largo.

domingo, 20 de mayo de 2012

No pienses en el mañana.


Han pasado ya cerca de veinte años, desde que tuve aquella conversación que cambiaria mi vida.
Veinte años desde que aquel niño vino a mi oficina, y me conto, quizás, la historia mas increíble que escucharía en toda mi vida. Una historia que se quedo clavada en mi cabeza tan claramente todos estos años. Desde luego, yo no le creí en ese momento; pero ahora, después de tanto tiempo, después de la vida que he vivido desde esa conversación, no puedo, si no pensar en aquel día con culpa y arrepentimiento, y finalmente miedo.

Yo era director entonces, en la escuela primaria de Northamptonshire, estaba a seis años para retirarme. Un niño llamado Chris fue enviado a mi oficina por haber encerrado a otros dos alumnos en un almacén de la escuela. Yo lo conocía, era buen estudiante; una vez presento un trabajo en una asamblea de la escuela. Siempre me había parecido un tanto brillante y algo tímido. Hasta ese día. Estaba haciendo un gran escandalo, recuerdo, no quería ser enviado a mi oficina.

“No esta bien, esto no esta bien” repetía una y otra vez mientras que Judy, su maestra, prácticamente lo arrastraba dentro. Ella me explico la situación y regreso a su aula de clase. Recuerdo que me quede mirándolo desde detrás de mi escritorio, con la mirada severa que reservaba para ese tipo de situaciones. Una y otra vez lo repetía:

“No esta bien; no se supone que sea de esta manera”

Parecía extraño; en pánico y molesto, aunque no de la manera que uno esperaría de un niño de diez años estaría al ser enviado a la oficina del director. Sus ojos se movían de delante hacia atrás, como cuando piensas demasiado y muy rápido. Eventualmente le dije.

“Christopher. Esto es muy decepcionante.”

Siempre usaba el nombre completo cuando le llamaba la atención a un niño, suena mucho mas serio. Me miró un momento y siguió repitiendo las mismas palabras, parpadeando muy rápido, parecía totalmente confundido.

“Christopher. Christopher. Mírame cuando te hablo. ¡Christopher!”

Recuerdo elevar mi voz hasta casi gritar cuando dijo su nombre por ultima vez, algo que raramente hacia. Sus ojos se clavaron en los míos mientras calló. Creí que empezaría a llorar, siempre es algo terrible ser la causa de ello, así que le dije en un tono más tranquilo:

“Me decepciona verte aquí, est-“

“Mira” Me interrumpió “Algo anda mal en algún lugar. Esto no se supone deba pasar.”

Me sorprendió el ser interrumpido, pero lo que en verdad me impresiono, lo que me dejo sin palabras por unos momentos mientras el continuaba, fue la manera en la que hablo. Su voz era la de un niño, pero su tono era maduro y serio.

“Solo necesito un momento para pensar, puedo resolver esto. Solo necesito pensar”

Sus ojos se movían de un lado a otro. Yo volví a hablar.

“Espero que escuches cuando te hablo jovencito. No me interrumpas.”

Sus ojos se clavaron de nuevo en los míos, y empezó a hablar antes de que yo pudiera continuar.

“Claro, claro, esta bien. Mira, dame cinco minutos para hablar de acuerdo. Cinco minutos, es todo lo que pido”

No estoy seguro de que fue lo que me hizo acceder; tal vez, fue lo peculiar de la situación. Me recargue en el respaldo de mi silla, tome mi pipa y comencé a llenarla con tabaco, aun se permitía fumar dentro en aquellos tiempos en Inglaterra.

“Cinco minutos”

Encendí la pipa y la puse en mi boca, le hice una seña para que se sentara en la silla que estaba a lado de mi escritorio, así lo hizo, y empezó a hablar.

“Muy bien, ¿Cómo empezar? Yo he estado aquí antes, bueno, no en esta situación, pero si en esta escuela, en este tiempo; Ya he vivido esto, yo… ¿Alguna vez viste la película de Groundhog Day?”

Asentí con la cabeza.

“Bien, entonces… ¿Alguna vez has pensado en ir al pasado, viajar a algún punto atrás, pero como  eres ahora? Viajar en el tiempo para rehacer algo pasado en tu vida pero con el conocimiento que posees ahora. Bueno, eso es lo que me pasa a mí, es solo que… No puedo controlarlo, no puedo detenerlo.”

Se recargo en su silla, su rostro tomo un aspecto lúgubre mientras miraba a una ventana de la oficina.

“Viví normalmente hasta mi trigésimo cumpleaños, entones, una mañana me desperté como un niño de cuatro años, de vuelta en mi vieja casa que no veía desde hace 20 años. Suena genial, ser joven otra vez, volver a hacer las cosas que solía hacer, pero mucho mejor… Pero se convirtió en una pesadilla. Aunque, la primera vez, me aproveche de la situación, había obtenido un doctorado en filosofía antes de regresar, podía hacer matemáticas avanzadas, citar a Shakespeare, tocar el piano; era divertido. Era un prodigio. Pero toda esa atención que estaba recibiendo, le estaba siendo arrebatada a mi hermano menor.”

Por primera vez vi sus ojos empañarse, y su voz empezó a temblar.

“Con tanto tiempo y esfuerzo que gastaban en mi, mis padres ya no tuvieron mas hijos. Yo solía tener otro hermano y una hermana, y de repente, ya no existían, y todo era mi culpa. Trate de decirles a las personas lo que estaba ocurriendo, pero es algo difícil de probar. Les decía resultados de los deportes que aun no ocurrían, les advertía de desastres naturales. Y cuando se hizo obvio que mis predicciones eran correctas, el gobierno me arrebato de mis padres, pero hacerme estudios. Drogado, en una habitación completamente blanca. No puedes imaginar lo que son 20 años encerrado en ese lugar…”

Se quedo callado por un momento, mirando hacia la ventana.Sus ojos se volvieron a enfocar en mí.

“Pero volvió a ocurrir, desperté una mañana en la casa de mis padres veinte años mas joven. Esa segunda vez mis padres tuvieron otros dos niños, pero no eran mi hermano y hermana de antes. Eran diferentes, los que yo conocía se habían ido, nunca habían existido. Si quería hacerlos regresar debía entonces evitar que mis nuevos hermanos nacieran, no puedes imaginarte la culpa…”

Se puso de pie, y camino  hacia el escritorio, su cabeza apenas salía por el borde, apenas podía verme.
“Ahora, necesito tu ayuda. Ya van doce veces que pasa. Y creo, que si hago las cosas bien, si mantengo todo como se supone que debe ser, tal vez se detenga. Tal vez ya no tenga que regresar. No se suponía que fuera enviado a tu oficina, no se supone que hables con mi madre de esto. Mira-“

Tomo  una hoja de papel, una pluma y empezó a escribir algo. Me lo dio a mirar. Ya he olvidado lo que escribió exactamente, eran unas complejas operaciones matemáticas.

“Ningún niño debería saber este tipo de cosas.”

Tomo otra hoja y empezó a escribir de nuevo. Nombre, fechas, eventos, me la dio.

“Sé que suena loco ahora, pero, pero solo escucha. Lo que escribí son los acontecimientos próximos y lejanos, lo veras, tómalo. Apuesta en los resultados, haz algo de dinero. Pero por favor, no interfieras ahora, o después. No se supone que tu estés involucrado en esto.”

Recuerdo solo muy poco de la conversación después de eso. Era ridículo, lo que estaba diciendo, como era posible que fuera a creerlo. Le dije que dejara de decir cosas sin sentido y lo envié devuelta a su salón de clase. Llame a su madre a mi oficina cuando paso a recogerlo esa tarde y le hable sobre su mal comportamiento y ese extraño arrebato fantasioso. Aun así, conserve su lista, no estoy seguro de por que, pero lo hice, la mantuve a salvo, en mi estudio.

Leí en el periódico varios años después que Chris se había suicidado, justo en el día que me había dicho que su segundo hermano habría de nacer. Supe también después que su madre había tenido un aborto. Ya ahora me preocupa que eso haya sido culpa mía. Tal vez, si le hubiera hecho caso, las cosas hubieran sido diferentes, quien sabe que efectos pudo haber tenido mi conversación con su madre.

Escribo esto la tarde del 21 de julio del 2017, el día antes de que Chris fuera a cumplir los 30 años. Todo lo que eso chico escribió en esa hoja ha sucedido. Campeonatos mundiales, huracanes, el bombardeo en las torres gemelas. Todo, exactamente como los escribió.

Pero ahora mis pensamientos se centran en el mañana. ¿Qué me pasara a mí? ¿Qué les pasara a mis hijas, o a mis nietas? Si el tiempo regresara para que el vuelva a vivir todo de nuevo, ¿A dónde vamos nosotros? ¿Seguimos sin el? ¿O jamás despertaremos; solo, desapareceremos?

He tenido una larga vida y he hecho grandes cosas, pero ninguna de ellas me ha perseguido tanto  como aquella conversación, y nunca he sentido tanto terror como ahora. Si realmente todo vuelve a empezar, espero hacerle caso la próxima vez.







viernes, 6 de enero de 2012

Un mensaje secreto

No pienses en este mensaje como si fuera el trabajo de un demente. Hay sentido en esta historia, solo escuchame... 

Mires por donde mires veras que algunas personas creen que el viaje en el tiempo es posible, ¿Verdad? Esta bien, dejame decirte algo, es posible. Soy del futuro. Yo sé que no me crees, pero en serio, soy del futuro. Y realmente es algo increible, podemos ver el pasado, observar como ocurrieron todos los eventos importantes... Cosas asi. Ahora sabemos más de lo que nunca supimos. 

Detras de toda esta diversion hay un aspecto más serio. Se supone que no debemos ir a nestro propio pasado, y nunca debemos contactarnos a nosotros mismos. Dejame decirte algo, estoy rompiendo las reglas ahora mismo. Si, estas hablando contigo mismo. Tu futuro yo. Voy a ser ejecutado por esto, pero sabes que? No me importa. Porque estoy previniendo peor que la muerte al estar hablando contigo. No te puedo decir que es, porque los filtros lo captarían. Esto es lo más cerca que puedo, confia en mi. Sin embargo, puedo enviar un pequeño viaje. 

Tuyo es tu destino ahora. Probablemente deberías leer la primera palabra de cada parrafo, ahora mismo. 






El cuervo




Este es un video que hice con ilustraciones de Paul Gustave Dore, y la bellisima narracion de Klara Ana Salas Gomez.
Esta fue emitida en Radio P.I.C.A. (96.6 Barcelona), en su programa El Corazon de las Tineblas, el cual les recomiendo mucho si son amantes de esta clase de poemas, prosas y cuentos.Les dejo su pagina: http://www.elcorazondelastinieblas.com
Disfruten.

Esta mirando

Esa cosa ha estado ahí por casi una semana. Una figura en la ventana. Parece no tener rasgos, solo piel en lo que parece ser una cara humana, y esta presionandose contra la ventana de algun modo. No sé como llegó ahi, y no sé como deshacerme de él. 
Al comienzo creí que era una broma, un muñeco o maniquí que algunos idiotas pusieron para asustarme. Entonces fui a quitarlo desde afuera, pero no estaba ahi. Entonces volví dentro y miré por la misma ventana, y ahi estaba, mirandome. Caminé alrededor de mi casa, gritando a quienquiera que estaba, pero no había nadie ahi. La cosa no tiene pales y esta desnuda, y no parece que tenga ojos, o cara siquiera. Pero su cabeza gira hacia mi cuando entro a la habitacion. Cuando me siento en mi computadora puedo sentir su mirada sobre mi cuello. Pero cuando me doy la vuelta, inocentemente gira hacia otra direccion. 
Finalmente el jueves traté de abrir la ventana, pero esta trancada. Creo que las manos de la cosa la mantienen cerrada. Pero pude ver bien de cerca a su cara. Sus ojos y boca estan dentras de la piel, empujando hacia afuera. 
Me miro, sonriendo. 
Por supuesto que grité. 
Me alejé y golpeé el vidrio con toda mi fuerza, determinado a romperlo y liberarme del monstruo obsevador. Sé que tengo fuerza. El vidrio debería haberse estrellado. Pero no lo hizo. Vibró bajo mi mano, pero no se rompió. Entonces la sonrisa se hizo más y más y más amplia, hasta que parecía que la cabeza se iba a partir por la mitad. Eso levanto su mano y la golpeó contra el video con su palma. Se estaba burlando de mi. Pero vi una diminuta fisura donde lo había golpeado, y retrocedí. No quería que esa sonrisa este en mi misma habitacion. 
Entonces conseguí cinta adhesiva, y empecé a cubrir la ventana. No podía mirarlo directamente, casi me orino simplemente sabiendo que me estaba mirando. Lo mire de reojo. Solo un poco. 
Estaba enojado. 
La sonrisa en su boca ahora me mostraba sus dientes. La piel había sido arrancada de su boca y podía ver hasta su garganta. Una vibracion amenzante inundó la casa, y la pequeña fisura empezó a agrandarse como hielo quebrandose. Quité la cinta adhesiva. La vibracion paró, cerró la boca y volvió a su antigua sonrisa. Ahora es de noche, y el ruido no ha empezado otravez. No hay sonidos, no hay vibraciones, no hay vidrios rotos. Todo esta quieto ahora. Puedo sentir sus garras trepando la espalda de mi silla. Puedo oir a su piel estirandose mientras sonríe. 
Esta mirando lo que escribo.