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domingo, 16 de junio de 2013

Candle Cove

Net Nostalgia Forum - Televisión (local)

Skyshale033
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
¿Alguien recuerda este programa para niños? Se llamaba Candle Cove
y creo que yo tenía como 6 o 7 años cuando lo veía. No encontré 
referencia alguna a este programa en ninguna parte, así que creo
que debió de estar en alguna estación local cerca del 1971 o 1972.
Yo vivía en Ironton en ese tienpo. No recuerdo que estación era pero
recuerdo que empezaba a eso de las 4:00 PM.


mike_painter65
Tema: Re: Candle Cove ¿programa local para niños?
Me suena bastante familiar... crecí a las afueras de Ashland y tenía 9
años en 1972, Candle Cove... ¿no se trataba de piratas? Recuerdo la
marioneta de un pirata parado en la entrada de una cueva hablándole
a una pequeña niña.


Skyshale033
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
¡Si! Está bien, ¡no estoy loco! Recuerdo al Pirata Percy. Siempre me
daba algo de miedo. Parecía como si hubiera sido construido con
partes de otros muñecos, con un muy bajo presupuesto. Su cabeza
era un viejo bebe de porcelana, parecía una antigüedad que no
pertenecía a ese cuerpo. ¡No recuerdo que estación era! Aunque ni siquiera 
creo que haya estado en una estación conocida.


Jaren_2005
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
Lamento revivir este viejo tema, pero creo que se exactamente a
qué programa te refieres, Skyshale. Creo que Candle Cove estuvo al 
aire solo por un par de meses en 1971 no en 1972. Yo tenía 12 años
y lo vi en algunas ocasiones con mi hermano, era el canal 58 aunque 
no recuerdo el nombre de la estación. Mi mama me dejaba cambiarle 
a ese canal después de las noticias. Déjame ver, esto es lo que recuerdo:
Tomaba lugar en Candle Cove, y se trataba de una pequeña niña
que imaginaba que era amiga de piratas. El barco pirata se llamaba
Laughingstock (Hazmerreir) y el Pirata Percy no era un muy buen
pirata que digamos, ya que se asustaba muy fácilmente. Y había 
música de calliope siendo tocada constantemente. No recuerdo el 
nombre de la niña. Janice o Jade o algo así. Creo que era Janice.


Skyshale033
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
¡Gracias Jaren! He recordado varias cosas cuando mencionaste al 
Laughingstock y el canal 58. Recuerdo que la proa del barco era
una cara sonriente de madera, con la mandíbula inferior sumergida
en el agua. Parecía que se estuviera tragando al mar y tenía esa
horrible risa y voz de Ed Wynn. En especial recuerdo la manera
bizarra en la que cambiaban del modelo de madera/plástico a la 
versión de títere de espuma que movía la cabeza y hablaba.



mike_painter65
Tema: Re: Candle Cove ¿programa local para niños?
Haha, ahora recuerdo también, recuerdas esta parte Skyshale: 
"Tienes... que ir... ADENTRO"


Skyshale033
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
ugh Mike, me dieron escalofríos cuando mencionaste eso. Si lo
recuerdo. Eso es lo que el barco siempre le decía a Percy cuando
tenía que entrar a un lugar tenebroso, como una cueva o un cuarto 
oscuro donde se encontraba el tesoro. Y la cámara enfocaba el 
rostro del Laughingstock en cada palabra "TIENES... QUE IR...
ADENTRO..." Con sus dos ojos torcidos y esa mandíbula de espuma
que se movía de una forma muy rara. Se veía tan horrible y barato.

Chicos, ¿recuerdan al villano? Tenía ese rostro con el bigote de
manubrio y muy por encima de sus dientes torcidos.


Kevin_hart
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
Honestamente yo creí que el villano era Percy, tenia 5 años cuando
este programa estaba al aire. Combustible para pesadillas.


Jaren_2005
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
El títere con el bigote no era el villano, ese era el secuaz del villano,
Horacio el horrible. Tenía un monóculo que estaba por encima del bigote.
Yo solía pensar que eso significaba que tenía un solo ojo.
Pero si, el villano era otra marioneta. El Desollador (skin-taker).
No puedo creer la clase de programas que nos dejaban ver entonces.


Kevin_hart
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
¿No estaba su sombrero de copa y su capa cosidos de una manera muy 
extraña? ¿Se suponía que eso era piel de niño?


mike_painter65
Tema: Re: Candle Cove ¿programa local para niños?
Si eso creo. Recuerdo que su mandíbula no se abría ni cerraba, solo
se deslizaba hacia adelante y hacia atrás. Y también recuerdo que la
pequeña niña le pregunto "¿porque tu boca se mueve de esa manera?" 
y el Desollador miro a la cámara y dijo "PARA ARRANCAR TU PIEL"


Skyshale033
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
Estoy tan aliviado de que otras personas puedan recordar este terrible
programa.
Solía tener este terrible recuerdo, un mal sueño, en el que después de 
que la apertura terminaba, la pantalla se tornaba oscura, y todos los
personajes estaban allí, pero la cámara solo estaba cortando y 
enfocando sus rostros, y ellos estaban gritando, y los títeres y las marionetas
se agitaban espasmódicamente, y solo estaban gritando y gritando,
la chica solo estaba gimiendo y llorando, como si llevara mucho tiempo 
haciendo eso. Siempre despertaba muy asustado de esa pesadilla, solía
mojar la cama cuando eso pasaba,


Kevin_hart
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
No creo que eso fuera un sueño, porque yo recuerdo que eso fue un episodio.


Skyshale033
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
No no no, no es posible. No había trama ni nada, me refiero a que, literalmente,
solo estaban parados allí, llorando y gritando durante todo el programa.


Kevin_hart
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
Tal vez me estoy sugestionando por lo que dijiste, pero te juro por Dios que
recuerdo haber visto lo que tú describiste. Ellos solo, gritaban.


Jaren_2005
Tema: Candle Cove ¿programa local para niños?
Oh por Dios. ¡Si!. La pequeña niña, Janice, recuerdo que la veía
temblar. Y que el Desollador gritaba mientras rechinaba los dientes, su
mandíbula moviéndose tan salvajemente, que parecía que se
romperían los alambres del títere. Apague el televisor, esa fue la última
vez que lo vi, corrí a decirle a mi hermano. No tuvimos el valor para volver
a encender el televisor.


mike_painter65
Tema: Re: Candle Cove ¿programa local para niños?
Hoy fui a visitar a mi mama al hospital, le pregunte si recordaba algún
programa para niños por los años 70 llamado Candle Cove. Ella dijo que 
estaba sorprendida de que yo pudiera recordar eso, le pregunte porque, 
y ella dijo "porque yo solía pensar que era muy extraño que me dijeras 
'voy a ver Candle Cove ahora mama' y entonces encendías  el televisor,
lo sintonizabas en la estática, y te sentabas a ver 30 minutos de aire muerto,
tenías una gran imaginación con tu pequeño programa de piratas.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Cómo hablar con los muertos.

¿Extrañas mucho a alguien que ya no está entre nosotros? ¿Me creerías si te digo que hay una forma de volver a hablar con esa persona? ¿Qué estás dispuesto a hacer para volver a ver a un ser querido?  Quizá debas meditar un poco esta última pregunta, porque puede ser la última que te plantees.

Existe una barrera que separa el mundo de los vivos y el mundo de los muertos, pero eso no significa que no pueda romperse o debilitarse. Eso es lo que voy a enseñarte a hacer. Esta barrera se hace más delgada a las 3.00 a.m. , por lo que el ritual debe practicarse a esta hora. Es importante que nunca lo hagas en fechas de celebraciones a los muertos (La noche de Walpurguis, Halloween…), ya que la barrera es demasiado delgada en esas fechas, y corremos el riesgo de traer a personas -y no tan personas- indeseadas.
Elige con cuidado la persona con la que deseas hablar, ya que solo tendrás una oportunidad de hacerlo. A la gente del otro lado no le gusta que nos entrometamos en sus asuntos, y si te descubren es probable que te arrastren a su mundo por la fuerza.

Es importante que pienses objetivamente en la persona, más allá del cariño que le tengas. Intenta juzgar su vida, e intenta discernir si pertenece ahora al Cielo, al Infierno o al Purgatorio. Si esta persona ha ido al Infierno, es muy probable que una vez abierta la barrera cueste cerrarla sin efectos colaterales. Si pese a esto decides continuar es bajo tu propio riesgo.

Necesitarás una fotografía de la persona, sal, un espejo, una pertenencia de esa persona -en lo posible una preciada-, pétalos de rosa roja, dos velas y una pregunta cuya respuesta conozcas muy bien y que solo esta persona sabría contestar…mientras más precisa sea la respuesta a la pregunta, mejor es. Puedes agregar algún amuleto personal que te proteja.

Siéntate a oscuras en el suelo, rodeándote en un círculo hecho con sal y pétalos de rosa. Conserva un par de pétalos en tu regazo, puede que los necesites luego. Coloca las velas a cada lado del espejo, de modo tal que puedas ver tus ojos en el reflejo sin ningún problema.

Sé que esto te va a resultar muy difícil, pero es necesario que lo hagas: intenta no pensar en la pregunta, o por lo menos en su respuesta, hasta que sea el momento de enunciarla.
Toca el espejo con una mano y sostén la pertenencia  y la foto con la otra, cierra los ojos. Cuenta hasta diez y llama a esa persona por su nombre completo. Di el nombre de la persona y seguido de eso, di: “Quiero hablar contigo”. Hazlo hasta que sientas que la temperatura de la mano con la que estás tocando el espejo disminuye bruscamente. Sí, lo lograste: hay un muerto en el espejo. Ahora solo debes asegurarte de que sea realmente el que tú deseas. Quita tu mano del espejo, sonríe y saluda cordialmente –si no haces esto, verás a la persona con la apariencia que tuvo en el segundo previo a su muerte,  y la imagen no suele ser muy grata-. Ahora puedes abrir los ojos.

Frente a ti, en lugar de tu reflejo, encontrarás a la figura de tu ser querido. Controla tu emoción, aún no puedes hablarle de lo que sea. Dile que lo extrañas, pregúntale si es realmente él/ella –te dirá que si irremediablemente- y hazle algunas preguntas personales fáciles de contestar. Actúa completamente confiado, debes aparentar que crees plenamente que aquel espíritu manifestado en el espejo es tu ser querido. Cuando sientas que lo has convencido de que confías en el/ella, suelta la pregunta que tenías preparada. Si tarda en contestar, no contesta o simplemente sonríe, arroja los pétalos de rosa al cristal. Eso te dará tiempo de romper el espejo y estarás a salvo. Cubre los cristales con algo para no reflejarte en ellos y quema el espejo.  No rompas el espejo haciendo contacto con tu piel, y mucho menos te lastimes mientras lo haces: le pertenecerás para siempre si tú o tu sangre lo tocan.

Si la persona te contesta correctamente, tu experimento ha resultado. Ahora tienes veinte minutos para hablar con la persona y decirle todo lo que quieras. Solo veinte, pues no puedes arriesgarte a que alguien del otro lado note lo que estás haciendo.

Pasados los veinte minutos, le dirás a la persona que debes irte (no te preocupes por controlar el tiempo, sabrás cuándo decírselo porque comenzarás a escuchar murmullos). Extiende tu mano con su pertenencia y apóyala en el cristal del espejo. Esta se reflejará y tu ser querido tomará el reflejo. Te dará las gracias y se marchará.  Si en algún momento de tu conversación la persona mira a sus espaldas o te dice que siente que alguien se acerca, termina el ritual ahí mismo, haciendo lo que te expliqué antes.

Guarda algunos pétalos de rosas y colócalos bajo la almohada en la que duermas, como última medida cautelar. Luego, duerme tranquilo: has logrado vencer la frontera de la vida y la muerte.

sábado, 11 de agosto de 2012

La muñeca tuerta.

Dos amigos encuentran enterrada en el bosque una extraña muñeca tuerta que parece haberse convertida en la casa de cientos de gusanos y bichos. Un escalofrío les recorrerá la espalda al desenterrarla, nunca debieron haberlo hecho…

Pedro era casi como un hermano para Juan ya que ambos se conocían desde hace algunos años y eran inseparables. Los dos iban al mismo insti
tuto, estaban en la misma clase y, casi siempre que organizaban trabajos en grupo se juntaban.

Un día la maestra de Ciencias Naturales mandó una tarea bastante rara aunque ciertamente entretenida: los alumnos debían traer muestras de distintos tipos de tierra según el nivel de profundidad, guardando en bolsitas un puñado de tierra cada cinco centímetros que horadaran en ella. Como de costumbre, Juan y Pedro se juntaron para trabajar, aunque en realidad aquello de “trabajar” era un pretexto, una excusa perfecta para que ambos consigan el permiso de sus padres para ir al bosque de las afueras de la ciudad.

Una vez allí decidieron que no deberían adentrarse demasiado ya que correrían el peligro de perderse, no sería la primera vez que algún excursionista poco experimentado se desorientaba en él (en algunos casos con funestos resultados). Marcaron con una tiza todos los árboles por los que pasaban para no confundir el camino de vuelta y empezaron a adentrarse un poco más de lo pactado en las profundidades de la imponente masa de árboles. Llegado a un punto un extraño claro les llamó la atención.

– Este sitio es perfecto para escavar, aquí seguro que no nos molestan las raíces de los árboles y además esas piedras parecen “cómodas” y podemos sentarnos a comer un bocadillo- dijo Juan.

– El bocadillo me lo comeré yo mientras escavas, porque desde luego yo no me pienso ensuciar la camiseta nueva” – bromeó Pedro poniendo voz de niña consentida.

– Hagamos una cosa, nos comemos el bocadillo ahora y con el estómago lleno nos lo jugamos a cara o cruz” – dijo Juan que tenía hambre desde hacía casi una hora.

Tras quince o veinte minutos de risas y bromas, acabaron su almuerzo y Juan sacó una moneda.

– El que pierda empieza, estamos cinco minutos cada uno y continúa el otro. Que por la “bruja de ciencias” no me pienso partir la espalda. Tampoco vamos a enterrar a nadie, así que 50 centímetros de profundidad como mucho.

– Vale, prepárate a perder – dijo Pedro mientras sacaba de su mochila las herramientas de jardinería que le había pedido prestadas a su padre.

Juan perdió el lanzamiento y un poco desganado empezó a buscar por todas partes para elegir donde comenzar a cavar. Vio de pronto un montón de hongos rojos con puntos blancos, todos creciendo juntos en el mismo lugar. Aquello suscitó en él un entusiasmo infantil que le hizo correr a cavar en el lugar como si las setas le indicasen con su presencia la posibilidad de encontrar algo extraño bajo tierra.

– Le voy a guardar unas pocas setas a la bruja, con un poco de suerte serán venenosas jajaja – dijo mientras metía en una de las pequeñas bolsas una muestra de tierra de la superficie.

Al tocar la tierra con sus manos sintió un escalofrío por todo el cuerpo, de pronto comenzó a tener miedo y se levantó de golpe.

– ¡Tengo frío, aquí hace más frío que en todo el bosque! – le gritó a Pedro.

– ¡Jajaja!, ay sí, ay sí, estás encima de un lugar maldito o hay un fantasma justo donde estás cavando – le dijo Pedro ridiculizando a su amigo.

Juan por hacerse el valiente siguió cavando y juntando la tierra en bolsitas diferentes cada cinco centímetros de profundidad. Entretanto, Pedro exploraba el paisaje y jugaba al fútbol con una piedra.

– ¡Mira! – gritó Juan cuando llevaba unos minutos cavando. Pedro fue corriendo a ver lo que Juan le mostraba con tanta exaltación, una muñeca pelirroja de unos treinta centímetros. Al mirarla sintió que un escalofrío le recorría la médula y que el asco se anudaba en su cuello como una larga escolopendra llena de punzantes y grotescas patas.

– ¡Aaaaaggh suelta eso! – exclamó Pedro con una mezcla de terror y asco mientras se apartaba de aquella repulsiva muñeca tuerta que Juan sostenía en su mano.

Juan que parecía confundido miró de nuevo a la muñeca y la soltó horrorizado al ver lo mismo que Pedro: gusanos, enormes gusanos blancos. Se contorsionaban dentro de la cabeza de goma de la muñeca, se agitaban como poseídos y comenzaron a sacar sus pequeñas cabezas por la cavidad en que alguna vez estuvo el ojo faltante de esa muñeca pelirroja cubierta por una ropa que misteriosamente conservaba su blancura casi intacta…

– Pero si cuando la desenterré estaba bien, era preciosa y parecía sonreírme.

El único ojo que le quedaba a la muñeca era inquietante: grande pero con la parte blanca pintada de negro y con un iris pequeño e intensamente rojo en el cual había una diminuta y demoníaca pupila.

¿Qué clase de enfermo mental habría escondido una muñeca tuerta bajo tierra? ¿Por qué los gusanos se aglomeraban en la cabeza de la muñeca? ¿Sería verdad lo del frío que mencionó Juan?

Ambos chicos, realmente asustados, salieron corriendo del lugar, sintiendo como la mirada del único ojo de esa muñeca se les clavaba en la espalda. Únicamente pararon un par de veces, veces en las que Juan se detuvo a vomitar, cosa normal si pensamos que tuvo en sus manos cientos de gusanos sin darse cuenta. Pero al llegar a casa a Juan parecía que no le abandonaban las nauseas, seguía vomitando y su cara tornó a un tono amarillento pálido.

Los dos amigos pensaron que se recuperaría en una par de horas, pero no fue así, con el paso de los días cada vez estaba más delgado, pálido y débil. Tenía el aspecto de uno de esos enfermos terminales que llevan años luchando contra la muerte en una habitación de hospital y los médicos no acertaban a diagnosticar una causa para su enfermedad. Una semana después de desenterrar la muñeca Juan murió.

Desconsolado por la muerte de su amigo, Pedro empezó a relacionarse cada vez menos con los demás y a pasar los recreos en la biblioteca del colegio, en su casa devoraba libros ávidamente y los fines de semana visitaba librerías. Los libros eran sus nuevos amigos, y su refugio. Buscaba explicaciones médicas y poder entender que le pasó a su amigo, pero los síntomas que sufrió Juan eran tantos que parecía que había contraído varias enfermedades mortales simultáneamente.

Un día, en una extraña librería, Pedro encontró dentro de la sección de Esoterismo un libro sobre ritos y leyendas. Era un libro viejo y usado, un libro de esos que ya casi no se encuentran y que tienen extraños dibujos entre sus páginas cubiertas de polvo. Allí decía lo siguiente junto al dibujo de una muñeca igual (excepto por que no estaba tuerta) a la que encontró su amigo:

‹‹El que tenga un mal incurable, que entierre una muñeca igual a ésta mientras entona esta invocación. Su enfermedad quedará atrapada en la muñeca. Pero el primero que la encontrase recibirá la enfermedad y morirá salvo que realice este mismo ritual››

Todo estaba claro: los gusanos, los hongos, el frío, todos eran indicios de que la muñeca que encontraron en el bosque era una muñeca maldita. Una muñeca en la que por medio de algún pacto o brujería alguien había desatado una maldición que condenaría a enfermar a aquel que la encontrara mientras él curaba su cuerpo y sentenciaba su alma.

En algunas creencias del vudú el uso de muñecos que simbolizan personas es habitual, estos “fetiches” pueden tanto usarse para hacer daño como para controlar a sus víctimas. En sí el muñeco es la representación de una persona y sufre y padece todos sus males y por contrapartida todo daño o mal hecho al muñeco lo sufre la persona ligada. Esta leyenda probablemente naciera como la adaptación de estas prácticas de magia negra.

miércoles, 27 de junio de 2012

El Gato Sin Ojos.

“Escribo porque no tengo nada mejor que hacer, porque necesito que sepan la verdad y porque es lo único que él me deja hacer.
Lo que ocurrió es tan bizarro, paranormal e ilógico que no podría imaginar que mucha gente crea lo que estoy por contar. Soy un escritor de una editorial muy exigente, justo había terminado una buen libro de auto superación, pero tenía errores y me habían obligado a corregirlos para entregarlo de nuevo una semana después.
Siempre fui un amante de los animales y no estoy en mi ciudad natal, vine porque en esta ciudad esta el plantel principal de la editorial, solo estoy de viaje y vengo de lejos, no pude traer mis mascotas por lo largo del viaje, estoy en un pequeño departamento sin compañía, iba directo a una tienda de mascotas para conseguir un compañero temporal, y no sentirme solo mientras estaba encerrado arreglando los pequeños errores del libro
Camino hacia el lugar me tope con un gato que no tenía ojos. Extrañamente no me dio miedo, incluso me dio lástima, así que decidí tomarlo. Justo ahora me arrepiento de haberlo hecho.
Lo llevé a revisar a con un veterinario para ver que no tuviera algo grave, solo tenía una pequeña infección en la pierna, pero apenas estaba emergiendo, así que fue fácil erradicarla. En la sala del veterinario era fácil notar que yo era el único al que no le daba asco la situación del gato, nunca le puse nombre, tanto por que no me dio tiempo, como que todavía no me quería encariñar tanto con el.
Una vez en casa lo dejé que jugara libre por el apartamento. A pesar de estar ciego parecía saber exactamente donde estaba y como moverse por el lugar, no me pareció extraño, solo pensaba en lo prepotente que se habría de sentir el pobre animal.
Mientras él jugaba, yo comencé a corregir los primeros errores del libro en mi laptop. Inmediatamente me fui a dormir, todo normal, fue a la mañana siguiente cuando todo comenzó.
Créanme o no, cuando desperté, había frente a mi (yo volteando directamente al techo) un hombre viéndome a los ojos, parado a un lado de mi cama, o eso creía que hacía, pues ese hombre no tenia ojos con que verme, solo veía un par de cuencas vacías. Grité como cualquier persona normal lo haría, estaba paralizado, en eso el hombre se deja caer al piso para andar a cuatro patas, se acurruca en una esquina, saca de su bolsa una libreta con una pluma y comienza a escribir.
Tuve la fuerza de levantar la cabeza, el hombre no reaccionó, poco a poco me levanté, aprovechando lo concentrado que estaba él en su libreta, me acerqué a la puerta y la intenté abrir. Tenía algo abajo que lo atoraba; intenté sacarlo, cada vez con más desesperación y sin ningún efecto positivo. Me acerqué a la ventana, estaba tapizada de mucho papel de libreta, era la base en la que había comenzado a escribir mi libro, apenas pocos rayos de luz entraban, lo suficiente para iluminar la habitación. Intenté quitarlos pero parecían estar perfectamente aferrados a la ventana, la golpeé sin un buen resultado.
Volteé y desde su esquina el hombre me estaba observando fijamente, con la fuerte oscuridad interna de sus ojos. Con mucho miedo y temblando demasiado me esforcé en preguntarle: “¿quien eres?, ¿qué quieres de mi?” recibí un fuerte maúllo a cambio, me hizo pensar un poco y busqué un poco en el cuarto, aun temblando y con su mirada inexistente, fija y penetrante encima de mi. No veía al gato ciego en ningún lado; entonces lo noté: aquello que tanto me observaba era mi gato
Al notar que me había dado cuenta de lo que ocurría, el se me acercó, yo desesperado intentaba alejarme de el en vano, y se arrulló conmigo ronroneando, a estas alturas yo estaba a punto de llorar. Cuando vi que se durmió, intenté pensar alguna solución, en ese momento no pude hacer nada, pues si me movía seguro el se despertaría, sin saber como ni porqué, caí dormido.
Desperté y el estaba de nuevo en su esquina escribiendo en su pequeña libreta, esta vez volteando hacia mi varias veces para luego continuar escribiendo en su libreta, me levanté, esta vez con mas confianza porque noté que él no planeaba hacerme daño. Me dió hambre, entonces volvió el pánico de nuevo, estaba encerrado en mi propia habitación, no podía salir a la cocina, no tenía que comer. Mientras pensaba esto escuché un pequeño crujido, era el estómago del gato: los dos volteamos al mismo punto, su panza, luego él me volteó a ver a mí, sin nada que hacer, y yo con los nervios de punta por su mirada oscura tan penetrante le dije un poco tartamudo: “no puedo salir a la cocina, solo si me dejas salir podremos comer” al oir esto me observó por dos segundos más y volvió a su libreta, pensé y busqué soluciones, no había ninguna, estaba y sigo encerrado aquí, con él.
Solo pude pensar en una cosa, en un solo plan: que me rescataran, en menos de una semana la editorial notaría que no aparecí, intentarían contactarme, no respondería, hablarían a la policía e irrumpirían aquí, si el gato pudo volverse humano, o humanoide, o lo que quiera que sea eso, podrá volver a lo que antes fue, entonces parecerá que simplemente me encerré yo solo aquí, y el gato saldrá inocente y atrapará a alguien más. En este momento comienzo a escribir esto, para que cuando entren aquí y me vean muerto de hambre, lean esto y se encarguen del maldito gato.
Han pasado tres días de lo último que escribí, muero de hambre y parece ser que él también, pero no hace nada, sigue escribiendo, sigue observándome, pareciera que me analiza, soy su experimento, soy su muñeco de prueba, ¿Qué quiere de mi?, ¿por qué hace esto?, ¿no fui al único al que se lo ha hecho?, quiero salir de aquí, quiero que ese gato se aleje de mi, no le puedo hacer nada, no cambiaría nada, seguiré atrapado aquí si lo mato, debo seguir su juego, terminar su prueba, quizás así me deje salir, quizás así quede en libertad, solo debo esperar, dejarlo a él terminar, no preocuparme y seguir tranquilo, estoy al borde de la locura, ayuda por favor, AYUDA, AYÚDENME, NO QUIERO SEGUIR AQUÍ, AYUDA!”

Texto encontrado junto a un cuerpo dentro del departamento, el cuerpo se encontró en la cama, sobre él un gato negro y sin ojos. Al cuerpo le faltaban partes de su piel, debajo de las manos habían restos de carne, y lo más espeluznante, parecía que alguien le había arrancado los ojos. Los policías antes de leer esto creían que el estrés había llevado al escritor al borde de la locura, para encerrarse el solo y alimentar a su gato y el mismo con su propia carne, el diario encontrado a un lado del cadáver dio a entender otra cosa. En cuanto los policías entraron al cuarto el gato volteó y los miró con la profunda oscuridad de sus cuencas vacías. Miró fijo a uno de los policías ahí presentes y extrañamente ese fue el único al que el pánico no poseyó, tomó al gato entre sus brazos mientras registraban el lugar. Al irse todos, y antes de que alguien pudiera leer el diario, ese policía se fue directo a su casa con el felino. Desde hace 4 días no se tienen noticias de él ni de su familia.”